Aula de Teatro

“El teatro es tan infinitamente fascinante, porque es muy accidental, tanto como la vida”
(Arthur Miller)

Esta cita del genial dramaturgo estadounidense tiene la capacidad de recordarnos uno de los mayores atractivos del teatro, y las enormes posibilidades que encierra la puesta en escena de un texto, proceso que se intenta estandarizar y planificar hasta el último detalle, pero que una vez levantado el telón, puede conducir hacia infinitos lugares. Como dejó escrito otro genio (aunque no pensaba en el teatro), “ningún plan sobrevive al contacto con la realidad”. Como la vida misma.

El teatro siempre ha estado presente en la vida del colegio, pero su actual desarrollo tiene origen en una cena de antiguos alumnos de hace ya casi nueve años, en la que, en principio como pura diversión, se planteó la posibilidad de volver a poner en escena “La Camisa”, de Lauro Olmo, representada en el colegio hacía entonces veinticinco años. Con el venerado Julio Novoa como “pegamento” de la iniciativa, y con mucha ilusión, el proyecto empezó a tomar forma. Para completar el reparto de actores se recurrió a alumnos contemporáneos del colegio, conformando un heterogéneo grupo de personas con un objetivo común: dar vida al texto de Lauro encima del escenario.

Poco tiempo después, y con el grupo “senior” ya rodando por diferentes escenarios extraescolares, se puso en marcha otra iniciativa teatral destinada a que alumnos actuales del colegio saborearan las mieles teatrales como complemento a la formación literaria impartida por los profesores. Así se puso en marcha el grupo “junior”, que desde entonces ha puesto en escena no menos de seis obras sobre las tablas del salón de actos del colegio del Soto, para disfrute de compañeros y padres de alumnos. En este grupo, aparte del lógico objetivo final que es la representación teatral, se intenta que los alumnos comprendan la importancia acerca del uso de su cuerpo y su voz como formas de comunicación. Es decir, que pierdan el llamado “miedo escénico” y puedan en un futuro emplear estas habilidades en la vida diaria.

Además de su propia actividad independiente dentro del colegio, el grupo “junior” ha tenido una importancia capital para el desarrollo del grupo de antiguos alumnos. Gradualmente, alumnos que iban dejando el colegio al acabar su formación escolar, se iban incorporando al grupo de los mayores, ya que seguían con el “gusanillo” teatral.

En estos últimos ocho años se han puesto en escena obras de algunos de los más influyentes autores teatrales de los últimos tiempos. Desde la primera, con Lauro Olmo, pasando por Luigi Pirandello, Valle-Inclán hasta Buero Vallejo, son parte de la historia literaria, y ahora también parte de la del grupo. Estas obras se han llevado a los más variopintos escenarios de la geografía madrileña y la propia capital, encuadradas en diversos certámenes y festivales teatrales. Incluso se han hecho algunas incursiones fuera de los límites de la Comunidad de Madrid.

En cuanto a “la cantera” de jóvenes promesas, ya se encuentran inmersos en la preparación y futura puesta en escena de un nuevo montaje, en este caso el texto de Mihura “Maribel y la extraña familia”, una hilarante historia de divertidos equívocos que se burla de los convencionalismos sociales. El grupo de antiguos alumnos, por su parte, está en pleno proceso de selección de textos teatrales, y se espera que en breve comience de nuevo el arduo proceso de ensayos, montajes y nervios que culminará en un nuevo estreno.
Terminaremos con otra cita, de otro gran literato, sobre la diferencia principal del género teatral sobre otros, y que lo hace tan fascinante, y accesible para todo tipo de públicos.

“El teatro es poesía que sale del libro para hacerse humana”
(Federico García Lorca)



Aula de Teatro 2008 - 2009

Durante este curso, el grupo de teatro “El Satélite” ha continuado girando por diferentes poblaciones de la geografía madrileña, representando una de las obras más destacadas en la producción teatral del gran dramaturgo Antonio Buero Vallejo, El Tragaluz.
Desde que estrenamos la obra, allá por la primavera del año pasado, ha llovido ya bastante, y en mi opinión hemos conseguido “exprimir” cada página del manuscrito original de Buero, siendo esta obra la más representada de cuantas ha puesto en escena el grupo. El proceso de puesta en escena de un montaje teatral, desde que se hace una primera lectura conjunta del texto hasta ahora, momento en el que empezamos a plantearnos nuevos retos después de recorrer tan largo camino junto al texto de Buero, es extremadamente complejo. Además, dado que somos un grupo totalmente amateur, el tiempo es un elemento que siempre presiona más de lo que quisiéramos. Todos tenemos nuestra vida al margen del grupo, pero cada vez que nos encerramos para ensayar en el colegio, el resto de asuntos adquieren una importancia relativa. Tantas son las tareas que hay que completar antes de poner una obra en escena, que verdaderamente me asombra que seamos capaces de estrenar algo, y además bastante decentemente, diría yo. La distribución de personajes, el vestuario, el atrezo, la escenografía, la música, el maquillaje, movimientos, logística, y un largo etcétera son factores que no pueden dejarse a la improvisación, porque al final los que están frente al público son los actores, que serán juzgados por éste, y que por tanto tienen la responsabilidad de dejar su impronta con dignidad sobre un texto que se cuenta entre los más importantes de entre el teatro español del pasado siglo. En mi opinión la responsabilidad es abrumadora. Cualquier actor que se precie sentiría vergüenza si después de una representación sintiera que no ha dado hasta el último aliento sobre las tablas, ya que estaría deshonrando con ello el esfuerzo que el autor puso en su momento al plasmar la historia sobre el papel.
Como es lógico, una de las primeras tareas a las que se enfrenta el director, junto al resto del grupo, es el enfoque que se le quiere dar a la obra. Normalmente esto suele conducir a acaloradas discusiones sobre el papel de los distintos personajes, y las motivaciones de cada uno de ellos. En el caso que nos ha ocupado este año ha sido aún peor, ya que incluso nos atrevimos a eliminar una de las escenas planteadas por Buero en su día. Probablemente el autor nos habría denunciado ante los tribunales después de rompernos su bastón en la cabeza a unos cuantos, pero afortunadamente es el público quien, como he dicho, tiene que juzgar lo que ve. Por otra parte Buero nos dejó hace ya nueve años, así que tampoco podemos llamarnos valientes al tomar esta medida.
Sobre El Tragaluz poco queda ya que no se haya dicho. Estrenada en 1967, acumuló más de 500 representaciones en Madrid, y es, junto a Historia de una escalera, de las obras más recordadas y representadas de las escritas por Buero. Personalmente me quedo con la complejidad que esconde bajo una primera capa de lectura fácil, en la que parece que sólo cuenta una escabrosa historia de locura y amor. Si hiciéramos aquí mismo una mera descripción de la historia, cualquiera diría que estamos ante una de las telenovelas baratas que circulan por las parrillas de televisión. Pero sin embargo El Tragaluz es mucho más que una sucesión de acontecimientos. Después de haberla representado más de una docena de veces y de haberla leído y releído en tantas ocasiones, creo que aún no puedo decir que conozca sus entresijos. Cada nueva lectura nos acerca un poco más al cerebro y al corazón del padre, Mario, Vicente y el resto de personajes. Sin embargo, muchas dudas persisten: ¿Quién es más culpable? ¿Aquel que cree mantenerse al margen, o el que toma partido desde el principio? ¿Es Encarna sólo una víctima inocente de las miserias morales de los dos hermanos, o merece también una reprimenda por su vaga actitud ante ellos? Así podríamos seguir con el resto de personajes, pero lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones. Además, tampoco nos pondríamos de acuerdo. Esto lo digo por experiencia propia, y por las horas de discusión que hemos tenido en cada ensayo.
Durante este curso hemos podido representar El Tragaluz nada menos que en siete teatros diferentes, empezando con los nervios del estreno en Villanueva de la Cañada, hasta las últimas representaciones, en el marco incomparable de El Escorial, a unos metros del monasterio. Los teatros visitados han sido de lo más variado. También estuvimos en Chinchón, que posee sin duda uno de los teatros más bellos en los que una compañía aficionada puede tener la oportunidad de actuar. Regresamos de nuevo al teatro de La Galera en Alcalá de Henares, ya conocido por la compañía. Asimismo tuvimos el placer de representar la obra ante los alumnos del colegio del Soto. Siempre es positivo volver a los orígenes, y dado que éste es nuestro local de ensayo, no nos fue difícil adaptarnos. Alcobendas y Algete eran escenarios nuevos para nosotros, pero son dos ejemplos de espacios tecnológicamente muy equipados y muy modernos, y probablemente infrautilizados. Esperamos volver a ellos con nuevos montajes.
De cada lugar podemos extraer nuevas experiencias. Ninguna representación es igual a la anterior. Como casi siempre, nos ha pasado de todo. Escenarios que se desmontan durante la representación, problemas técnicos de todos los colores, las típicas e inoportunas afonías provocadas por los excesos anteriores, olvidos e improvisaciones, atracones gastronómicos en cada población visitada, y un largo etcétera. Al final, y por alguna extraña razón, todo acaba saliendo adelante de forma asombrosa y gracias al esfuerzo de los miembros del grupo. Así, uno se va quedando con los recuerdos positivos de cada viaje; con el compañerismo, las risas y, al final, el placer del trabajo bien hecho. Porque, si no fuera así, ¿para qué estamos en un grupo de teatro?
Una vez agotado el ciclo de El Tragaluz, nos encontramos inmersos en la elección de un nuevo vehículo para continuar la experiencia teatral. Proceso en absoluto sencillo, ya que es necesario encontrar la obra que mejor se ajuste a nuestras características como grupo, y sobre todo a nuestras preferencias. Una vez hecha la elección, volverá a comenzar el arduo proceso de preparación, ensayo, planificación, ensayo, aprendizaje, ensayo, desarrollo de personajes, ensayo, construcción del escenario, ensayo, diseño de vestuario, otros cuantos ensayos más, y de nuevo a ponerse frente al público. Aunque parezca mentira, se podría decir que nosotros disfrutamos más con todo este proceso anterior que con las propias representaciones. Así pues, con una persona que aplauda al final, será suficiente.

"Las Galas del difunto"

Es un esperpento de Valle-Inclán perteneciente a la trilogía Martes de Carnaval que, en modo folletinesco, narra las aventuras de Juanito Ventolera, un soldado de la guerra de Cuba, repatriado y envilecido, que acaba de llegar a España sin más que su traje de rayadillo y sus cruces al pecho. Con ayuda de una picaresca propia del Tenorio y en un entorno grotesco, Juanito intentará seducir a la Daifa, una pobre muchacha prostituída por culpa de la guerra y los repudios de su padre. Las galas del difunto no es un simple folletín; escrita en tono de sátira antimilitarista, es la dramatización de un importante y doloroso acontecimiento: La Guerra de Cuba y sus efectos.

Estos son los mimbres con los que José Luis Álvaro, Juan F. Cabanillas, Laura García Marín, Álvaro Gener, Carmen Hirt (también ayudante de dirección), Javier de Madariaga, Rosa Miguelez, Lola Olazábal (que se ocupó además de la realización de vestuario y atrezzo), Gonzalo Ruiz y Elena Sánchez Canales (responsable también de la escenografía, diseño del vestuario y el cartel), bajo la desinteresada dirección de Luís Moreno, presentaron en el X Certamen de Teatro Universitario de la Universidad Complutense de Madrid al grupo amateur de teatro de la Fundación San Patricio, El Satélite.

Superada la primera selección, la obra se representó por segunda vez, ya como finalistas, el día 25 de mayo.

"La Canasta"

Por otra parte, el grupo escolar, integrado este curso por Adriana Manas Núnez (2o Bachillerato), Ana Álvarez O´Doherty (1o Bachillerato), Laura Vidal Pariente (1o Bachillerato), Eduardo Tazón Maigre (4o ESO), Alicia García Costa (3o ESO), Ana Alonso Castellano (1o Bachillerato), Victoria Pérez de la Cruz (2o Bachillillerato), María Nebeda de Miguel (3o ESO), Mariana Gaffner Bisio (1o Bachillerato), Enrique Colín Betancourt (3o ESO), Adrián Pérez Campina (4o ESO) y José María Martín García (2o Bachillerato), puso en escena la comedia "La Canasta", de Miguel Mihura, autor considerado como uno de las maestros del teatro humorístico y la sátira.

El acontecimiento tuvo lugar los días 31 y 1 de junio en el Salón de Actos del Colegio San Patricio de El Soto de la Moraleja, donde el grupo cosechó los aplausos de un público acostumbrado ya a disfrutar, año a año, del trabajo del equipo de Aula de Teatro. Trabajo que no sería posible sin la coordinación de Elena Sánchez Canales y Javier de Madariaga, que coordinan a ambos grupos -escolar y amateur- y hacen posible el reto de poner en escena una nueva obra cada curso.

"Cuatro corazones con freno y marcha atrás"

"Morir es un error", escrita y estrenada en 1936, se convirtió en "Cuatro corazones con freno y marcha atrás" una vez finalizada la guerra civil española. Esta farsa en tres actos se representó, con gran éxito, en el salón de actos del colegio de El Soto de la Moraleja los días 25 y 26 de mayo de 2005. Bajo la dirección de los dos coordinadores de Aula de Teatro, Javier de Madariaga y Elena Sánchez-Canales, y con un reparto compuesto exclusivamente por alumnos del Aula de Teatro (Rodrigo García-Lobo, Ignacio Álvarez, Jose Mo Martín, Adriana Manas, Carolina Munoz, Regino García-Badel, Pablo Lago, Ana Alonso, Ana Álvarez, Victoria Pérez de la Cruz, Mariana Gaffner y Alejandra Gomendio) la obra representada fue presenciada por todos los alumnos del Colegio San Patricio, así como por familiares y admiradores, para disfrute de todos.

"La Camisa" De Laura Olmo

Del emotivo acto que supuso la celebración de una comida de aniversario de los 25 años de su salida del colegio, en la que se produjo el reencuentro de diversas promociones de antiguos alumnos, surgió la idea que con el paso de los meses se hizo realidad: representar de nuevo la obra teatral de "La Camisa", y homenajear a Don Julio Novoa que, entre tantas cosas, abanderó con ilusión y dedicación las representaciones teatrales en San Patricio.

Esta iniciativa, que supuso muchos fines de semana de duro trabajo, fue impulsada por Elena Sánchez Canales, Bella López de Letona, Mario Serrano, y por todos los antiguos alumnos que han participado como actores, cristalizándose en la representación de la obra en el salón de actos del Colegio de El Soto de La Moraleja.

"Seis Personajes En Busca De Autor"

Los días 13 y 14 de diciembre de 2002, tuvo lugar en el Salón de Actos del Colegio de El Soto de La Moraleja la representación de la obra Seis personajes en busca de autor. Esta obra, ha reunido de nuevo en su reparto a un importante grupo de Antiguos Alumnos, Profesores y Alumnos de San Patricio, los cuales han constituido un aula permanente de teatro, en la que se desarrollan diversas obras del repertorio teatral español e internacional.

"Casi Un Cuento De Hadas"

En el mes de abril, se representó también en El Soto la obra "Casi un cuento de Hadas", esta vez con un reparto compuesto únicamente por alumnos del colegio.

Esta iniciativa ha sido apoyada por la Universidad Europea de Madrid que, demostrando su comprometido interés por el fomento de la cultura y la educación entre nuestros jóvenes.

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