10 años de teatro
Talía, musa de la comedía, habló por boca de Julio César Nóvoa Bernárdez y su verbo floreció.
En la vida de una persona, o de un grupo, es bueno conocer la historia anterior a su presente cotidiano y tener una idea de proyección de futuro. Esto da equilibrio y te sitúa en aquel contexto donde puedes imaginarte quién eres.
D. Julio me cuenta alguna de las obras más significativas que se representaron en el colegio: Una noche de primavera sin sueño, La importancia de llamarse Ernesto, Los justos, La venganza de Don Mendo, La casa de Bernarda Alba, …, La camisa. (Enrique Jardiel Poncela; Oscar Wilde; Albert Camus; Pedro Muñoz Seca; Federico García Lorca; … Lauro Olmo.) Aún éramos adolescentes.
Pasó el tiempo, las vidas se dispersaron -como suele ocurrir- y … veinticinco años después en una celebración de aniversario organizada por la Fundación San Patricio, Talía floreció de nuevo aprovechando el cambio de milenio y una coyuntura favorable.
Una nueva razón para estar juntos, para hacer algo en común: alumnos, egresados (¡ah!, aquellos adolescentes), profesores y amantes del teatro vinieron a representar de nuevo “La camisa”, esa obra tan significativa, tan vigente y tan universal.
Después siguieron: Seis personajes en busca de autor, Tengamos el sexo en paz, Las galas del difunto, El tragaluz y Carlota. (Luigi Pirandello; Franca, Jacopo y Dario Fo; Ramón del Valle Inclán; Buero Vallejo; Miguel Mihura.)
Nuestro grupo de teatro “El Satélite” ya lleva paseando sobre escenarios diez años: Teatro “La Galera” (Alcalá de Henares) -que fuera iglesia de una antigua cárcel-, Auditorio Municipal (Villanueva del Pardillo), Centro Cultural Aniceto Mariñas (Brunete), Teatro Municipal Lauro Olmo (Barco de Valdeorras, — pueblo natal del dramaturgo donde se le dedicó un homenaje por el 10º aniversario de su muerte— y donde Carmen Hirt leyó …
Jinete de un pueblo silenciado.
Heraldo de los vientos de la libertad.
Potente pluma que abre los corazones a la esperanza.
Enemigo del odio.
Defensor de la dignidad.
Hombre sin igual que en tiempos oscuros nunca fue domado.
Tu obra se enfrenta al tiempo de forma perenne,
generosa,
genial,
inigualable,
rigurosa,
llena de amistad de la auténtica,
plagada de retazos de amor tierno y profundo.
Por ti, elevamos nuestras manos y clamamos al unísono:
¡Viva!, y tres veces viva el poeta valiente, comprometido y eterno.
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva Lauro Olmo el de los globos de colores, el de los globos de la ilusión!
… seguimos representando, protegidos e inspirados por Talía y Melpómene, en el emblemático Ateneo de Madrid, o en la muestra de teatro de la Universidad Complutense de Madrid, en la Feria del libro, en la Cárcel Militar de Alcalá Meco, en el Festival de la Casa de Vacas en el Retiro de Madrid, en el Festival Internacional de Teatro de Valle Inclán de Vilanova de Arousa (Pontevedra) – pueblo natal del escritor. Y más: Villanueva de la Cañada, el teatro Lope de Vega en Chinchón, el Centro Cultural Pablo Iglesias en Alcobendas, el Centro Cultural Joan Manuel Serrat de Algete, en El Escorial y en el Teatro Galileo de Madrid.
Estos diez años nos sitúan en “Carlota”, una comedia dramática -como la vida-, con sus absurdos, con su misterio, con sus amores, con sus desamores, con su risa, con sus asesinatos y con sus plátanos.
Por su gran dedicación al Aula de Teatro, formando personas artistas y haciendo girar “El Satélite” quiero destacar a Elena Sánchez Canales, a Mario Serrano, a Javier García Madariaga, a Lola Olazabal, a Sonsoles Castellano y a todos y todas los demás que hacen que juntos, apoyándonos podamos seguir llevando alegría y reflexión a nuestro amado público y a nosotros mismos. Algo de este espíritu llegará mucho más lejos y resonará en el potente viento que escuchan unas niñas en una tierra árida en el corazón de África.
Juan José San Gil Otero
Director del grupo de teatro "El Salélite"
OBRA CURSO 2009-2010:
El pasado 29 de abril, los alumnos del grupo de teatro escolar pusieron en escena la obra “Maribel y la extraña familia”, de Miguel Mihura. La dirección corrió a cargo como siempre de antiguos alumnos del colegio, y por primera vez desde que se puso en marcha esta iniciativa teatral, la representación dirigida a padres de alumnos y público en general fue a beneficio del centro St. Patrick’s para niñas turkanas de Kenia, uno de los programas de la Fundación San Patricio.
Miguel Mihura ocupa en el panorama dramatúrgico español del S. XX un lugar reservado ya a los clásicos. Proveniente del humor gráfico y literario (y guionista además de la mítica película Bienvenido Mr. Marshall), llegó al teatro con una de las obras precursoras del teatro del absurdo, “Tres Sombreros de Copa”, verdadera revolución en su época. Otra de sus obras más recordadas es la que se ha visto en el colegio este año, “Maribel y la extraña familia”, perteneciente a su segundo periodo, y sobre la que el propio autor comentaba:
“Creo firmemente que Maribel ha sido mi obra más conseguida. Yo, al menos, estoy muy contento de haber escrito esta comedia”
Estrenada en 1959 en Madrid (y premio nacional de teatro), esta obra, aunque no tan innovadora como las de la primera época de Mihura, contiene sin embargo un componente de crítica social muy acusado. Lo que en un principio parece ser un encontronazo social entre lo pasado (la familia) y lo actual (Maribel y sus amigas) acaba por transformarse en una verdadera lección sobre la confusión entre la ingenuidad y la bondad. Mihura demuestra verdadera habilidad tratando un tema así sin caer en la sosería. Se mantiene con habilidad hasta el final la incógnita sobre las verdaderas intenciones de la familia de Marcelino: ¿son sólo ingenuos (Maribel llega a decir idiotas y locos) o algo más? Mihura logra con esta obra hacernos reír y sonreír de los defectos humanos sin arrinconar a ningún personaje en la nada.
Este año, a las dificultades habituales de la puesta en escena de un texto teatral de tres actos y más de dos horas de duración, se ha sumado además el que la mayoría de actores pertenecieran al curso de 2º de bachillerato, previo a la selectividad. Las obligaciones escolares, lógicamente por encima de las lúdicas, no han sido óbice para que los actores dedicaran grandes esfuerzos a este proyecto, que exige también grandes dosis de memoria y concentración, lo cual supone una ayuda a la hora de dedicar dichas habilidades a la actividad estudiantil. Es importante mentar también la ayuda recibida en la construcción de la escenografía del equipo “técnico” del colegio, dirigido por el gran José, todo un artista ya de la construcción teatral.
Todo el grupo ha quedado realmente encantado con el resultado obtenido tras tantos meses de trabajo, nervios, crisis internas, más nervios, muchas prisas y bastante estrés para poner esta obra sobre el escenario del salón de actos del colegio. A pesar de todas las dificultades sufridas en el camino, los actores han demostrado un compromiso y una “profesionalidad” que les servirá como enseñanza futura sobre como aunando esfuerzos al final se consiguen las metas marcadas.
También ha supuesto una gran alegría el haber podido colaborar, aunque haya sido sólo un granito, con un proyecto tan ilusionante como el del colegio para niñas de Turkana, Kenia.
Y el año que viene, más.
Aula de Teatro 2008 - 2009
Durante este curso, el grupo de teatro “El Satélite” ha continuado girando por diferentes poblaciones de la geografía madrileña, representando una de las obras más destacadas en la producción teatral del gran dramaturgo Antonio Buero Vallejo, El Tragaluz.
Desde que estrenamos la obra, allá por la primavera del año pasado, ha llovido ya bastante, y en mi opinión hemos conseguido “exprimir” cada página del manuscrito original de Buero, siendo esta obra la más representada de cuantas ha puesto en escena el grupo. El proceso de puesta en escena de un montaje teatral, desde que se hace una primera lectura conjunta del texto hasta ahora, momento en el que empezamos a plantearnos nuevos retos después de recorrer tan largo camino junto al texto de Buero, es extremadamente complejo. Además, dado que somos un grupo totalmente amateur, el tiempo es un elemento que siempre presiona más de lo que quisiéramos. Todos tenemos nuestra vida al margen del grupo, pero cada vez que nos encerramos para ensayar en el colegio, el resto de asuntos adquieren una importancia relativa. Tantas son las tareas que hay que completar antes de poner una obra en escena, que verdaderamente me asombra que seamos capaces de estrenar algo, y además bastante decentemente, diría yo. La distribución de personajes, el vestuario, el atrezo, la escenografía, la música, el maquillaje, movimientos, logística, y un largo etcétera son factores que no pueden dejarse a la improvisación, porque al final los que están frente al público son los actores, que serán juzgados por éste, y que por tanto tienen la responsabilidad de dejar su impronta con dignidad sobre un texto que se cuenta entre los más importantes de entre el teatro español del pasado siglo. En mi opinión la responsabilidad es abrumadora. Cualquier actor que se precie sentiría vergüenza si después de una representación sintiera que no ha dado hasta el último aliento sobre las tablas, ya que estaría deshonrando con ello el esfuerzo que el autor puso en su momento al plasmar la historia sobre el papel.
Como es lógico, una de las primeras tareas a las que se enfrenta el director, junto al resto del grupo, es el enfoque que se le quiere dar a la obra. Normalmente esto suele conducir a acaloradas discusiones sobre el papel de los distintos personajes, y las motivaciones de cada uno de ellos. En el caso que nos ha ocupado este año ha sido aún peor, ya que incluso nos atrevimos a eliminar una de las escenas planteadas por Buero en su día. Probablemente el autor nos habría denunciado ante los tribunales después de rompernos su bastón en la cabeza a unos cuantos, pero afortunadamente es el público quien, como he dicho, tiene que juzgar lo que ve. Por otra parte Buero nos dejó hace ya nueve años, así que tampoco podemos llamarnos valientes al tomar esta medida.
Sobre El Tragaluz poco queda ya que no se haya dicho. Estrenada en 1967, acumuló más de 500 representaciones en Madrid, y es, junto a Historia de una escalera, de las obras más recordadas y representadas de las escritas por Buero. Personalmente me quedo con la complejidad que esconde bajo una primera capa de lectura fácil, en la que parece que sólo cuenta una escabrosa historia de locura y amor. Si hiciéramos aquí mismo una mera descripción de la historia, cualquiera diría que estamos ante una de las telenovelas baratas que circulan por las parrillas de televisión. Pero sin embargo El Tragaluz es mucho más que una sucesión de acontecimientos. Después de haberla representado más de una docena de veces y de haberla leído y releído en tantas ocasiones, creo que aún no puedo decir que conozca sus entresijos. Cada nueva lectura nos acerca un poco más al cerebro y al corazón del padre, Mario, Vicente y el resto de personajes. Sin embargo, muchas dudas persisten: ¿Quién es más culpable? ¿Aquel que cree mantenerse al margen, o el que toma partido desde el principio? ¿Es Encarna sólo una víctima inocente de las miserias morales de los dos hermanos, o merece también una reprimenda por su vaga actitud ante ellos? Así podríamos seguir con el resto de personajes, pero lo mejor es que cada uno saque sus propias conclusiones. Además, tampoco nos pondríamos de acuerdo. Esto lo digo por experiencia propia, y por las horas de discusión que hemos tenido en cada ensayo.
Durante este curso hemos podido representar El Tragaluz nada menos que en siete teatros diferentes, empezando con los nervios del estreno en Villanueva de la Cañada, hasta las últimas representaciones, en el marco incomparable de El Escorial, a unos metros del monasterio. Los teatros visitados han sido de lo más variado. También estuvimos en Chinchón, que posee sin duda uno de los teatros más bellos en los que una compañía aficionada puede tener la oportunidad de actuar. Regresamos de nuevo al teatro de La Galera en Alcalá de Henares, ya conocido por la compañía. Asimismo tuvimos el placer de representar la obra ante los alumnos del colegio del Soto. Siempre es positivo volver a los orígenes, y dado que éste es nuestro local de ensayo, no nos fue difícil adaptarnos. Alcobendas y Algete eran escenarios nuevos para nosotros, pero son dos ejemplos de espacios tecnológicamente muy equipados y muy modernos, y probablemente infrautilizados. Esperamos volver a ellos con nuevos montajes.
De cada lugar podemos extraer nuevas experiencias. Ninguna representación es igual a la anterior. Como casi siempre, nos ha pasado de todo. Escenarios que se desmontan durante la representación, problemas técnicos de todos los colores, las típicas e inoportunas afonías provocadas por los excesos anteriores, olvidos e improvisaciones, atracones gastronómicos en cada población visitada, y un largo etcétera. Al final, y por alguna extraña razón, todo acaba saliendo adelante de forma asombrosa y gracias al esfuerzo de los miembros del grupo. Así, uno se va quedando con los recuerdos positivos de cada viaje; con el compañerismo, las risas y, al final, el placer del trabajo bien hecho. Porque, si no fuera así, ¿para qué estamos en un grupo de teatro?
Una vez agotado el ciclo de El Tragaluz, nos encontramos inmersos en la elección de un nuevo vehículo para continuar la experiencia teatral. Proceso en absoluto sencillo, ya que es necesario encontrar la obra que mejor se ajuste a nuestras características como grupo, y sobre todo a nuestras preferencias. Una vez hecha la elección, volverá a comenzar el arduo proceso de preparación, ensayo, planificación, ensayo, aprendizaje, ensayo, desarrollo de personajes, ensayo, construcción del escenario, ensayo, diseño de vestuario, otros cuantos ensayos más, y de nuevo a ponerse frente al público. Aunque parezca mentira, se podría decir que nosotros disfrutamos más con todo este proceso anterior que con las propias representaciones. Así pues, con una persona que aplauda al final, será suficiente.
Es un esperpento de Valle-Inclán perteneciente a la trilogía Martes de Carnaval que, en modo folletinesco, narra las aventuras de Juanito Ventolera, un soldado de la guerra de Cuba, repatriado y envilecido, que acaba de llegar a España sin más que su traje de rayadillo y sus cruces al pecho. Con ayuda de una picaresca propia del Tenorio y en un entorno grotesco, Juanito intentará seducir a la Daifa, una pobre muchacha prostituída por culpa de la guerra y los repudios de su padre. Las galas del difunto no es un simple folletín; escrita en tono de sátira antimilitarista, es la dramatización de un importante y doloroso acontecimiento: La Guerra de Cuba y sus efectos.
Estos son los mimbres con los que José Luis Álvaro, Juan F. Cabanillas, Laura García Marín, Álvaro Gener, Carmen Hirt (también ayudante de dirección), Javier de Madariaga, Rosa Miguelez, Lola Olazábal (que se ocupó además de la realización de vestuario y atrezzo), Gonzalo Ruiz y Elena Sánchez Canales (responsable también de la escenografía, diseño del vestuario y el cartel), bajo la desinteresada dirección de Luís Moreno, presentaron en el X Certamen de Teatro Universitario de la Universidad Complutense de Madrid al grupo amateur de teatro de la Fundación San Patricio, El Satélite.
Superada la primera selección, la obra se representó por segunda vez, ya como finalistas, el día 25 de mayo.
Por otra parte, el grupo escolar, integrado este curso por Adriana Manas Núnez (2o Bachillerato), Ana Álvarez O´Doherty (1o Bachillerato), Laura Vidal Pariente (1o Bachillerato), Eduardo Tazón Maigre (4o ESO), Alicia García Costa (3o ESO), Ana Alonso Castellano (1o Bachillerato), Victoria Pérez de la Cruz (2o Bachillillerato), María Nebeda de Miguel (3o ESO), Mariana Gaffner Bisio (1o Bachillerato), Enrique Colín Betancourt (3o ESO), Adrián Pérez Campina (4o ESO) y José María Martín García (2o Bachillerato), puso en escena la comedia "La Canasta", de Miguel Mihura, autor considerado como uno de las maestros del teatro humorístico y la sátira.
El acontecimiento tuvo lugar los días 31 y 1 de junio en el Salón de Actos del Colegio San Patricio de El Soto de la Moraleja, donde el grupo cosechó los aplausos de un público acostumbrado ya a disfrutar, año a año, del trabajo del equipo de Aula de Teatro. Trabajo que no sería posible sin la coordinación de Elena Sánchez Canales y Javier de Madariaga, que coordinan a ambos grupos -escolar y amateur- y hacen posible el reto de poner en escena una nueva obra cada curso.
"Morir es un error", escrita y estrenada en 1936, se convirtió en "Cuatro corazones con freno y marcha atrás" una vez finalizada la guerra civil española. Esta farsa en tres actos se representó, con gran éxito, en el salón de actos del colegio de El Soto de la Moraleja los días 25 y 26 de mayo de 2005. Bajo la dirección de los dos coordinadores de Aula de Teatro, Javier de Madariaga y Elena Sánchez-Canales, y con un reparto compuesto exclusivamente por alumnos del Aula de Teatro (Rodrigo García-Lobo, Ignacio Álvarez, Jose Mo Martín, Adriana Manas, Carolina Munoz, Regino García-Badel, Pablo Lago, Ana Alonso, Ana Álvarez, Victoria Pérez de la Cruz, Mariana Gaffner y Alejandra Gomendio) la obra representada fue presenciada por todos los alumnos del Colegio San Patricio, así como por familiares y admiradores, para disfrute de todos.
Del emotivo acto que supuso la celebración de una comida de aniversario de los 25 años de su salida del colegio, en la que se produjo el reencuentro de diversas promociones de antiguos alumnos, surgió la idea que con el paso de los meses se hizo realidad: representar de nuevo la obra teatral de "La Camisa", y homenajear a Don Julio Novoa que, entre tantas cosas, abanderó con ilusión y dedicación las representaciones teatrales en San Patricio.
Esta iniciativa, que supuso muchos fines de semana de duro trabajo, fue impulsada por Elena Sánchez Canales, Bella López de Letona, Mario Serrano, y por todos los antiguos alumnos que han participado como actores, cristalizándose en la representación de la obra en el salón de actos del Colegio de El Soto de La Moraleja.
Los días 13 y 14 de diciembre de 2002, tuvo lugar en el Salón de Actos del Colegio de El Soto de La Moraleja la representación de la obra Seis personajes en busca de autor. Esta obra, ha reunido de nuevo en su reparto a un importante grupo de Antiguos Alumnos, Profesores y Alumnos de San Patricio, los cuales han constituido un aula permanente de teatro, en la que se desarrollan diversas obras del repertorio teatral español e internacional.
En el mes de abril, se representó también en El Soto la obra "Casi un cuento de Hadas", esta vez con un reparto compuesto únicamente por alumnos del colegio.
Esta iniciativa ha sido apoyada por la Universidad Europea de Madrid que, demostrando su comprometido interés por el fomento de la cultura y la educación entre nuestros jóvenes.
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