Partimos de la idea de que en la Escuela siempre se trabajó la formación personal, los valores éticos y humanos, las actitudes...., pero el hecho de que ahora esté plasmado en la ley educativa, obliga a los Centros escolares a introducir de manera formal esta otra parte de la educación que complementa a la parte instructiva escolar.
La Educación moral y cívica, para la convivencia, para la igualdad de oportunidades, son, entre otras, inquietudes y situaciones sociales que los Centros escolares están o deben de estar asumiendo como parte de su tarea educativa, sin embargo, todos sabemos, educadores y padres, que esta tarea es ardua y difícil.
La formación humana del individuo pasa por diversas fases de sensibilización ante los problemas sociales que le rodean y que diariamente se desarrollan en su entorno más o menos próximo.
No cabe duda que uno de los momentos más importantes de reflexión y concienciación en todo lo relacionado con el mundo social (justicia, solidaridad, desarrollo...) es en el momento de la adolescencia y prejuventud.
En la Fundación, desde nuestra perspectiva diaria y real, apostamos por este proyecto y por despertar una conciencia solidaria y comprometida ante la vida.
Somos conscientes de la dificultad de incorporar adolescentes a la labor que realizan las Instituciones vinculadas al ámbito asistencial en sus diferentes facetas, pero también queremos aportar nuestro trabajo a este tipo de acciones, con la creación de un programa de redes de voluntariado de adolescentes, cuyo entusiasmo y energía no debe desperdiciarse en una sociedad con tantas necesidades.
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