El programa Aula Social se orienta hacia el objetivo principal de favorecer la implicación de los alumnos de Enseñanza Secundaria en prestaciones sociales voluntarias centradas en el acompañamiento, el diálogo y el desarrollo de actividades lúdicas con personas de la tercera edad en residencias geriátricas así como con personas hospitalizadas, personas en riesgo de exclusión social y con aquellas que padecen algún tipo de discapacidad intelectual; contribuyendo a completar la formación integral del escolar como persona. Un estudiante universitario guía a cada grupo de voluntarios en las actividades que se desarrollan en los diferentes centros.
El programa asimismo se inspira en una nueva metodología educativa denominada “service learning” y que entre otros, integra la enseñanza teórica que jóvenes y adolescentes reciben en el aula con la realización de trabajos útiles para la comunidad en la que viven, además de aportarles pensamiento crítico y reflexión como herramientas esenciales para la resolución de problemas vitales, así como la destreza necesaria para resolverlos.
En el caso de la Tercera Edad, los ancianos reciben atención y, de una forma sutil pero evidente, recuperan una autoestima a menudo hecha jirones por la marginación que sufren del resto de la sociedad. La sociedad en su conjunto recupera un sector social que en otras épocas de la Historia resultaba de extraordinaria valía (recordemos los "consejos de ancianos", por ejemplo), los jóvenes descubren nuevos valores en la generación de sus mayores y éstos encuentran una capacidad de entrega por parte de los jóvenes que les incita a establecer con ellos relaciones profundamente emotivas. Ambos, jóvenes y mayores, descubren que la mayor parte de los tópicos que circulan en la sociedad acerca de ellos son sólo eso, tópicos, porque ni los mayores son "un estorbo que no sirve para nada" ni los jóvenes "unos egoístas que sólo piensan en divertirse". Las personas, cuando tienen la oportunidad de relacionarse en un marco de confianza y compromiso mutuos, descubren sus verdaderas dimensiones.
Los beneficios de la labor del voluntariado en centros hospitalarios no son solamente para el paciente, sino también para el propio voluntario, la familia del enfermo, el personal sanitario, la institución e incluso para la sociedad.
Beneficios para el voluntario con su labor: enriquecimiento personal, sentimiento de ser útil, mejora de las relaciones sociales, ocupación del tiempo libre, aprendizaje de estrategias para desenvolverse en situaciones difíciles y aprecio a lo que uno tiene.
Beneficios para el paciente: refuerzo emocional, aumento de calidad de vida, contacto con el mundo exterior
Beneficios para la familia: descarga de responsabilidades, facilitación de gestiones, ayuda a nivel emocional, mejora de la relación familiar así como con el personal sanitario.
En denitiva, los voluntarios y universitarios se enriquecen adquiriendo una conciencia solidaria y comprometida, a la par que consolidan un esquema de valores (justicia, apoyo social, capacidad de escucha y empatía, etc.) que les acompañará toda su vida.
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